Hasta Cruzar la Calle

Hasta cruzar la calle

La noche caía sobre la ciudad y entre los callejones del suburbio los dos amigos corrían desesperados huyendo del lugar. Como almas que lleva el diablo saltaban sobre las cajas y cubos de basura que entorpecían su paso; atrás, dejaban un reguero de sangre y un cuerpo desgarrado. De vez en cuando, en su frenética desbandada, volvían la cabeza hacia atrás intentando comprobar que nadie les seguía.
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