¿Por qué no publican tus novelas si eras escritor novel?

argumentoEn uno de mis incontables viajes por la “red” me topé con un fantástico blog y un buen post del que me vais a permitir que no haga referencia a él; entiendo que el autor pueda escribir rápidamente y decir que el texto es suyo; pero no pretende plagiar su entrada, lo que voy a hacer es responder a la misma y para ello, voy a copiar literalmente lo que respondí en el mencionado blog y que hasta ahora, aún no se ha publicado. No penséis en nada extraño ni en tonterías, la entrada es antigua y el blog tiene moderadas las respuestas; con lo que es probable que el autor aún no tenga constancia de mi respuesta.

El título de la entrada me llamó la atención como escritor novel que soy y porque todos nos hemos hecho alguna vez, o siempre, la pregunta en cuestión: “¿Por qué no publican tu novela si eres autor novel?”

Paso a reproducir la entrada del blog donde he eliminado ciertas viñetas que acompañan al texto; sólo decir que hubo una que me llamó la atención dibujada por Quino y que reproduzco al principio.

Leía esta mañana una entrada en un blog, una más, en la que su autora arremetía contra el sistema editorial. Decía que, o escribes lo que te piden, o no te publican. Básicamente. Más tarde he mantenido una discusión en Facebook precisamente sobre ese tema, lo fácil o difícil que es publicar.

Mucha gente se queja de que el mercado editorial es hermético, que no se puede publicar, que no se apuesta por los autores noveles… Y eso es algo completamente falso. Puedo hablar con conocimiento de causa por dos motivos:

1) He sido autor novel y he publicado

2) Trabajo realizando informes de lectura y otros trabajos editoriales, de modo que conozco de primera mano a qué se enfrentan las editoriales y qué decisiones se toman. He realizado ese trabajo tanto en editoriales modestas como en grandes y llevo cuatro años en ello, así que lo que expondré a continuación tiene su peso…

Vaya por delante una máxima: esto es un opinión que nadie me ha pedido, por lo tanto, tiene la validez y la importancia que cada uno quiera darle. Tengo en este blog la etiqueta “los consejos son como las lentejas…”, sin duda, esta entrada es una de las más dignas merecedoras de ella.

La cuestión es que no tiene nada que ver ser autor novel con la dificultad para ser publicado. Es más, os aseguro que muchas veces es más difícil publicar la 2ª novela que la 1ª. ¿Por qué? Si una editorial acepta tu primera novela, la inversión que hace en promoción es mínima. Eres un autor novel, nadie te conoce, no pueden arriesgar demasiado… Si el libro no funciona, así pueden asumir gastos. Pero, si efectivamente el libro no funciona, quedas “marcado”. Será mucho más difícil que puedas publicar la siguiente. De modo que sí, suele ser más difícil publicar la 2ª, porque ya se tienen cifras de ventas, que suelen ser bastante modestas, que publicar la 1ª, cuando aún eres una moneda al aire: cara, o cruz.

Lo cierto es que muchos noveles se quejan de que no tienen acceso al mercado editorial. Y puedo decir que llevan razón. La inmensa mayoría son rechazados. Lo que hace entonces gran parte de ellos es cargar contra el sistema, quejarse amargamente, decir que lo único que quieren las editoriales es que se prostituyan literariamente hablando. Lo malo es que cuando hacen esto no se dan cuenta de que están haciendo, al mismo tiempo, dos cosas:

1) Infravalorar al resto de compañeros escritores que logran dar el paso.

2) Mirarse el ombligo y evitar que su ego sufra en lugar de hacer lo que en realidad deberían hacer.

¿Y qué es lo que deberían hacer? Como muchos sabréis, imparto talleres de narrativa. En nuestras clases hablamos mucho de los motivos. Una de las frases que más repetimos a lo largo del curso es que los motivos son importantes. Todo ocurre por un motivo… Así pues, ¿por qué te han rechazado la novela? Esto es lo que los heridos por el rechazo editorial no son capaces de preguntarse.

Bien, pues, ¿por qué se rechazan las novelas por parte de las editoriales? Hay múltiples factores, voy a enumerar alguno de ellos.

A- Puede ser que la editorial ya tenga un título de temática muy parecida: misma época, mismo personaje, etc… Lógicamente, no va a publicar dos libros similares.

B- Puede ser que cuando llega tu texto haya cambios en la editorial, el editor cambie de puesto, se marche a otra empresa… Cuando eso ocurre, la mayoría de los originales que llevaba ese editor, excepto los de los autores de la casa y aquellos que ya están siendo leídos para su valoración, suelen “perderse”. Nadie se hace cargo de ellos. Es un problema editorial, pero de difícil solución, pues el volumen de originales que llega a diario es tan inmenso que resulta imposible controlarlos todos.

Como estos hay algunos otros factores que escapan por completo al dominio del autor de la novela. No puedes hacer nada contra ello… Aun así, estos casos son muy, pero que muy infrecuentes. Normalmente los libros se rechazan por otros motivos.

El primero de ellos es que la inmensa mayoría, y podría decir que más del 70% y quedarme tan tranquilo, de los libros que llegan a una editorial, sencillamente, están escritos de forma pésima. Contienen ya no erratas, sino faltas de ortografía, la puntuación es un desastre. Personalmente, me he encontrado con libros en los que la mitad de un párrafo estaba escrita en pasado y la otra mitad en un tiempo verbal distinto. Unos párrafos narrados por un varón y el párrafo siguiente por una mujer y todo ello sin seguir un orden ni un plan establecido. Solo porque falta técnica. De modo que el trabajo de corregir un libro que llega escrito de ese modo es inmenso y bastante caro, porque es muy especializado. Yo he tenido que corregir libros que me han llevado dos meses de trabajo en jornadas de 6 horas al día. Un trabajo estresante y agotador. El resultado es que no se ha vuelto a contratar a ese autor. Así de sencillo.

El otro gran motivo por el que se rechaza un libro por parte de una editorial es porque no tiene interés. La mayoría no cuentan nada, o lo que cuentan ya ha sido contado antes. Hace unos años hablaba con una editora de un sello muy importante y me decía: “Es que, de verdad, en algunas ocasiones lo que me apetece es decir: “al menos, ponle la cicatriz al protagonista en otro lado” porque es que habían escrito otro Harry Potter”. Hay muchos libros que no cuentan nada. Que no tienen un conflicto definido y, lo que es aún peor, un argumento interesante. Si no hay conflicto pero tienes un buen argumento, la historia es salvable. Pero si no tienes ninguna de ambas cosas, has escrito para nada. Tal vez esté escrito de forma impecable, pero es una historia que no interesará a nadie.

Existe el error muy extendido de que cualquiera puede escribir. A todos nos han enseñado a escribir en el colegio. Pero, señores, escribir la lista de la compra, o una carta para tu novia, son aspectos de la escritura completamente distintos a escribir una novela de 300 páginas o más.

De modo que, si te rechaza una editorial, no hagas el harakiri, no cargues contra tus compañeros escritores que sí logran publicar porque les están haciendo un flaco favor al decir que lo único que se publica es una mierda y que lo tuyo es mejor que todo lo demás. Créeme, si alguna vez te publican, más de uno habrá leído tu amargura y es posible que se te recuerde por ello.

Sé autocrítico. Pregúntate qué fallos puede tener. Contrata un servicio de management literario o al menos un informe de lectura. O apúntate a un curso de narrativa. Será mucho más fácil que logres publicar si tienes la firma intención de mejorar que si, en lugar de eso, te dedicas a destilar amargura por todos tus poros.

Pero, ya sabes: los consejos son como las lentejas…

Hasta aquí la entrada, pecando un poco de autosuficiencia, ego sobrealimentado y publicidad lícita (que para eso es su blog), de sus negocios. Y sobre ella (la entrada), quisiera pronunciarme:

Acabo de aterrizar en tu blog por medio de esta entrada que me ha llamado bastante la atención. En primer lugar, enhorabuena por el sitio y por los post que tienes publicados. En referencia a este, tengo que decirte que acepto “lentejas” como animal de compañía, bien entendido que tienes razón en muchos de los puntos que tocas.

He oído decir que las editoriales españolas reciben casi 40.000 títulos en un año, una verdadera burrada, eso no hay un Dios que pueda hacerse con ello; pero viendo lo que se publica y quien publica a veces me llego a preguntar si en España los escritores noveles son tan malos y tiro de estadística sobre los títulos publicados. En el 95% de los casos los contratos “dignos” que hace una editorial es a escritores (hayan publicado antes o sean noveles) con un cierto nombre o posición, a saber, periodistas, ex políticos, tertulianos de programas de radio, en definitiva, personas con una cierta posición en la que no se encuentran los “juntaletras” que diariamente envían títulos a los sellos que manejan el negocio.

No quiero desviarme mucho del tema y no quiero parecer un escritor agraviado; pero tengo la impresión que el sistema de lectura que se utiliza para con los nóveles no pinta muy bien. Tengo conocimiento que algunos comités de lectura utilizan unos filtros bastantes curiosos como los de leer las dos primeras páginas, algo del centro y el final; con eso ya son capaces de hacerse una idea de cómo es el escritor, la trama y la calidad del texto.

Las editoriales, como buenas empresas que son, sólo miran por sus intereses económicos y es lo que deben hacer. Así pasa luego que nos encontramos con grandes ejemplos a lo largo de la historia de verdaderas obras de arte que han sido rechazadas por muchas editoriales hasta que una, por los motivos que sean, accedió a publicar el texto y se convirtió en best seller. Pero eso no es más que una “colateralidad” del propio negocio. Con esto no quiero señalar al mundo editorial, también lo podemos ver con los músicos, actores, guionistas, etc.

Antes hice referencia a que la mayoría de los que publican tienen un cierto nombre en “medios”, ni siquiera sé si ese es tu caso, no te conozco lo suficiente como para saber si ya eras colaborador en Diario 16 o tertuliano en la radio antes de haber publicado; pero el currículum laboral o profesional influye a la hora de que una editorial mire con otros ojos el manuscrito recibido.

En mi opinión, creo que la etiqueta de “autor novel” no debería ponerse a todo aquel que escribe por primera vez un libro; si no a aquel que sin ninguna relación con los medios… voy a corregir, aquel que no tiene un padrino de la naturaleza que sea.

Bien es cierto que, y afortunadamente, algunos tienen una gran suerte de que su texto sea una obra de arte y además haya sido leído por la persona adecuada; eso deja que algunos autores puedan copar el arco del 5% restante de publicaciones.

No quiero dejar de comentar también la fuerza que pueden ejercer en este negocio las distribuidoras y sobre todo el gremio de libreros para que una novela triunfe o no; aunque reconozco que esto es tema para otro debate y quizá no debería de haberlo introducido; pero dicho queda.

En definitiva, muy buena entrada y espero que las editoriales se apeen de su olimpo particular y cedan algo más de espacio para descubrir nuevos títulos y nuevos nombres; por supuesto, sin abandonar su fin principal como es el empresarial, observar su cuenta de resultados y que el reparto de dividendos accionariales no se vea mermado. Difícil tarea en una época donde se escribe más que se lee y donde cualquiera, con un ordenador en la mano, nos podemos llegar a creer que somos un Ken Follett o un Dashiell Hammet cualquiera; por cierto, con peculiares estilos, abuso de terminaciones en “mente”, una particular forma de entender la puntuación en los textos y otras cuantas “perlas” más que no se le pueden permitir a un “escritor novel”.

Felicidades por tu post y un gran abrazo. Entretanto, yo seguiré con mi ardua tarea diaria de seguir aprendiendo y mejorando mi técnica literaria y de estar al día de las corrientes o modas en las que se basa el negocio editorial y por supuesto de las cambiantes normas que se imponen a aquellos que quieren abrirse camino en el tan difícil mundo de la publicación de un libro.

Por cierto, no quiero parecer maleducado y no presentarme: Me llamo Rafael Lara Sánchez, funcionario de profesión y “juntaletras” por afición que ha tenido la mala suerte de cruzarse con pseudo editoriales que han alabado mis trabajos hasta el empalago para conseguir lo que suelen hacer con los cientos de incautos que en algún momento llegamos a pensar que habíamos escrito algo bueno; nos cazan, hacen que vendamos la primera tirada a nuestros “fieles” conocidos y familiares y después, si te he visto no me acuerdo. Editoriales que sobreviven gracias al rechazo por omisión de respuesta de las grandes y medianas editoriales serias de este país.

Y aprovechando el dicho aquel que dice: “…el Pisuerga pasa por Valladolid” he publicado “La cruz del amanecer”, un thriller policíaco en Madrid del que auto publicaré la segunda parte (Sombras rojas) en 2016; “La atalaya de los dioses”, una novela de aventuras, mal llamada por los etiquetadores como “ficción histórica”, localizada en el siglo XIII y “Los latidos del tiempo”, una humilde incursión en la literatura romántica.

© Rafael Lara

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