Un montón de gente no es una república.

El bien es igual a la verdad y el mal a la ignorancia.

Voz en grito pedimos todos los días tirados en las calles y enarbolando la bandera tricolor el establecimiento de una república como sistema político en España; o más bien, queremos que se instaure la Tercera República que es cosa bien distinta.

Yo no sé qué es lo que el pueblo llano, es decir, nosotros todos, entendemos por “república”, que nos han contado sobre ese sistema, y que sabemos sobre ella porque si de verdad fuéramos personas cultas política y socialmente a lo mejor nos lo pensábamos un poco antes de gritar porque por más que intento buscar en nuestro sistema político, no encuentro nada que haga que me incline por un mal llamado sistema de gobierno republicano.

Para empezar, podríamos empaparnos de algo de “culturilla”, más que nada para saber de lo que estamos hablando; es una palabra que viene del latín respublĭca, que quiere decir “cosa pública” o “lo público”; si destripamos aún más la palabreja viene de res, “cosa” y de popŭlus, “pueblo”. Se puede decir que es un sistema político que se fundamenta en el imperio de la ley y la igualdad ante ella como la forma de frenar los posibles abusos de las personas que tienen mayor poder, del gobierno y de las mayorías, con el objeto de proteger los derechos fundamentales y las libertades civiles de los ciudadanos, de los que no puede sustraerse nunca un gobierno legítimo. A su vez la república escoge a quienes han de gobernar mediante la representación de toda su estructura con el derecho a voto. El electorado constituye la raíz última de su legitimidad y soberanía. Sigue leyendo

El profesor que veja a un muerto

No he leído el hilo completo y he querido abstraerme en las redes de la muerte de este torero, entre otras cosas, porque sabía lo que iba a ocurrir. El toro ha puesto a huevo la carnaza que necesitaba ese tipo de gente. ¿Y por qué lo he llamado “carnaza”? Porque ahí es donde acuden los buitres.

No hay otra forma de llamar a este tipo de personas; bueno, si las hay; pero me considero tan educado que no las voy a nombrar aquí, a diferencia de todos ellos que saben perfectamente quienes son, lean o no este post. Por cierto, señor Belenguer, esto que digo lo ratifico en cualquier lugar o juicio. Pues espero que así sea y tenga la oportunidad de ratificarlo en el juicio por la demanda de atentar contra el honor y, por qué no, de enardecer la violencia que debería interponer mediante denuncia la familia del fallecido. Sigue leyendo