El profesor que veja a un muerto

No he leído el hilo completo y he querido abstraerme en las redes de la muerte de este torero, entre otras cosas, porque sabía lo que iba a ocurrir. El toro ha puesto a huevo la carnaza que necesitaba ese tipo de gente. ¿Y por qué lo he llamado “carnaza”? Porque ahí es donde acuden los buitres.

No hay otra forma de llamar a este tipo de personas; bueno, si las hay; pero me considero tan educado que no las voy a nombrar aquí, a diferencia de todos ellos que saben perfectamente quienes son, lean o no este post. Por cierto, señor Belenguer, esto que digo lo ratifico en cualquier lugar o juicio. Pues espero que así sea y tenga la oportunidad de ratificarlo en el juicio por la demanda de atentar contra el honor y, por qué no, de enardecer la violencia que debería interponer mediante denuncia la familia del fallecido.

Mire, señor maestro Don Vicente Balaguer, y le digo Vicente ya que para su nombre, Vicent, existe una traducción perfecta en el único idioma que yo domino; y le digo “Don” porque no le conozco y lo hago igual que no niego nunca un vaso de agua a nadie; y le digo “señor” porque ya he escrito antes que me considero una persona muy educada, al contrario que usted, y me da pena, sí, me da pena que no sea educado porque también le he llamado “maestro”, que es un adjetivo; por si no lo sabe, y que significa: persona que enseña o forma, especialmente aquella de la que se reciben enseñanzas muy valiosas. Una pena. Sí, una pena que usted sea el encargado de formar a niños con “enseñanzas muy valiosas”. Una pena que se considere una “enseñanza muy valiosa” el adiestrar a pequeños en sus ideas, las suyas, Don Vicente, cuando lo que debería es enseñar, simple y llanamente y guardarse sus juicios de valor para la intimidad, como hace un abogado, un juez, un policía o cualquier persona responsable. Note, Don Vicente, que digo “responsable” con lo que ya estoy eliminando de la ecuación a miles de personas, quizá millones. ¿Sabe lo que significa la palabra “ecuación”? Es que desconozco cuál es su especialidad dentro del profesorado; aunque a lo mejor estoy equivocado y usted, Don Vicente, es maestro en soplar gaitas y tal vez, aprendiz de nada.

Otra acepción que tiene la palabra “maestro” es la dedicada a personas con cierto estatus dentro del mundo del toreo. ¿No será usted un “maestro” humillado y rencoroso con el cuerpo invadido por la envidia?

Hasta aquí mi comentario sobre el susodicho, ahora vaya por delante que no soy taurino, entre otras cosas porque nadie me ha introducido en el mundo del toreo al igual que no soy navegante porque tampoco he tenido a nadie que lo hiciera. Tampoco soy anti taurino, aunque bien es cierto que ciertas aptitudes festivas donde intervienen animales no me gustan; pero no por ello blando espada y cerceno cuellos con pluma escondida. Se puede estar en contra de muchas cosas, y debatirlas, intentar poner cerca o coto, regularlas; en fin, muchas cosas y ninguna encuadra la de mearse en un muerto de tu especie, llamarle hijo de puta y desear la muerte de su familia, no vaya a ser que el “otro bando”, aquellos que tanto callan para no liarla, se encuentre con otro “maestro Vicente Balaguer” y en lugar de llamarle hijo de puta le rebane el cuello como he leído en otros tweets al respecto.

El vaso de la paciencia de aquellos que diariamente reciben vejaciones, insultos y otras lindezas en las redes sociales puede llegar a colmarse un día y, Dios no quiera y perdone que use al Señor en esta expresión que de seguro a usted le importa un bledo; como decía, Dios no quiera que suceda esto porque entonces vamos a conocer a las verdaderas bestias que los humanos llevan dentro y ninguno es un toro, ni un torero, ni un matarife de matadero.

Señor Balaguer, defienda sus creencias de otra forma, en organizaciones, consiguiendo que la ley se ponga de su parte, pero nunca, repito, nunca, insultando a un muerto y a su familia; eso es lo peor que un “hombre” puede hacer y demuestra su calaña.

Permita que no le dedique ni más tiempo, ni un saludo, ni afectuoso ni nada por el estilo y que sepa meditar lo que ha escrito porque como buen maestro que usted es, ya sabe que lo escrito queda para la posteridad, para lo bueno y para lo malo.

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2 pensamientos en “El profesor que veja a un muerto

  1. ¡Si señor! Enhorabuena por este post, agradezco leer comentarios u opiniones de gente con criterio, buena educación y valentía para llamar a las cosas por su nombre. Además, creo que somos muchos los que compartimos tu opinión, así que doblemente acertado tu comentario.
    Muchas gracias y un cordial saludo Rafael.

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